Conferencia de Jesús Carlos Misiego Tejeda

Conferencia de Jesús Carlos Misiego Tejeda

Jesús Carlos Misiego Tejeda, Gregorio J. Marcos Contreras, Miguel Ángel Martín Carbajo, Francisco Javier Sanz García y Manuel Doval Martínez (STRATO Gabinete de Estudios sobre Patrimonio Histórico y Arqueológico): El Castro de Las Labradas (Arrabalde, Zamora): un ejemplo excepcional de la defensa de un territorio ante la amenaza de Roma. En un emplazamiento estratégico, controlando la vega del río Eria y la sierra de las Carpurias, se encuentra el Castro de Las Labradas, en Arrabalde, al norte de la actual provincia de Zamora. Sin ningún género de dudas, es el castro más extenso de la provincia y de buena parte del noroeste peninsular, contando con una superficie de 23 hectáreas, que estaría defendida por varias líneas de muralla que van uniendo los roquedos naturales, demarcando un perímetro de 2,5 Km. Se registra en esta estación arqueológica una dilatada secuencia ocupacional, que debe arrancar en la Prehistoria Reciente y se prolonga, de forma más o menos continuada, hasta la Edad Moderna, tal y como atestigua una pequeña ermita dedicada a San Cristóbal que se levantó en su solar. Sin embargo, será a finales de la Edad del Hierro y en la etapa romana cuando se atestigüe la principal habitación del enclave. Al siglo I a. C. corresponderían hitos tan destacados como la erección de la muralla exterior, los dos famosos tesoros con joyas prerromanas y, posiblemente, los grandes aljibes documentados en la vaguada de Valdemoratones. Se desconoce con certeza si la segunda muralla, la interior, que demarca una superficie de 13,7 Has, se adscribe a este momento o a uno posterior romanizado. Por el contrario, sí parece clara la vinculación a un momento pleno de asentamiento romanizado las agrupaciones de viviendas documentadas en los parajes de los Tres Reyes o en la vaguada de Valdemoratones, aprovechando en esta última zona las cercanías a las infraestructuras hidráulicas antes señaladas, que debieron mantenerse en uso e, incluso, reforzarse. Diferentes investigadores han planteado la hipótesis del reagrupamiento de las poblaciones astures en el Castro de las Labradas durante la parte final del s. I a. C., ante el avance del ejército romano en las guerras contra cántabros y astures. Estas concentraciones humanas se producen, según los historiadores romanos, en ciudades astures como Lancia o Brigecio, y en el caso de Las Labradas habría que relacionar con ellas el desarrollo de sus fortificaciones y las infraestructuras del agua, e indirectamente los propios ocultamientos de bienes preciosos. Algunos autores, como N. Santos Yanguas, J. L. Vicente González y, en cierto modo, J. Vidal Encinas, plantean en este castro la ubicación real de la Lancia prerromana, opinión rebatida por el equipo director de las intervenciones en el cerro de Villasabariego (J. Celis Sánchez y J. Liz Guiral), donde sí se encuentra la Lancia romana. Se estudiarán estas circunstancias desde el análisis de los restos conservados en el yacimiento, con el fin de aportar alguna luz en la relación del Castro de las Labradas con el Bellum Asturicum. http://fortificacioneshierro.jimdo.com/resumenes-bloque-1/
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